El precio que nadie paga 🔌

936 euros por megavatio-hora. Cuando vi esa cifra, me quedé muy sorprendido. Parecía surrealista. Es 12 veces más alto que el promedio habitual y un golpe directo a la industria alemana. Las consecuencias no tardaron en llegar:

• La fundidora Siempelkamp tuvo que reducir su producción un 30% y enviar empleados a casa.
• La acería Ferapi paró operaciones por un día completo, absorbiendo pérdidas millonarias.

Y seguro, que hubo muchas empresas de tamaño medio afectadas fuertemente de esta subida, de las que no se hizo mención en los medios.

Y la pregunta es inevitable: ÂżcĂłmo sucede esto en un paĂ­s donde el 54% de la energĂ­a proviene de fuentes renovables? La respuesta es simple, pero preocupante: semanas de poco viento y sol obligaron a Alemania a importar energĂ­a a precios desorbitados.

Esto y siguiendo las informaciones que os he compartido en mis anteriores posts, me hace reflexionar: segĂşn el Instituto de EconomĂ­a Alemana, casi4  de cada 10 de las empresas ya está considerando recortar empleos en 2025. Una señal de alarma que no podemos ignorar.

La estabilidad energética y la competitividad industrial están más conectadas que nunca. Lo que está claro, es que el futuro energético es también el futuro económico, y sobre todo en un país tan industrializado como Alemania.

Los políticos, como Robert Habeck (Vicecanciller, Ministro de Economía y Protección del Clima y presidente del Partido Verde), ya han aprovechado para hacer de este problema un statement de su campaña: Promete bajar los precios de la energía.

Y con todo esto yo me pregunto, ¿Está Alemania preparado para enfrentar los desafíos energéticos del futuro? ¿Qué impacto tendrá en la estrategia de las energías verdes?

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