Cumbres en Alemania: ¿El fin de la industria o solo una excusa para tomar un café?

Los desafíos crecen en Alemania, y al parecer, los políticos están dándole más importancia que de costumbre. Lo cual es una buena señal.

Este martes, Alemania fue el escenario de dos cumbres que reflejan los desafíos de su industria. Desde la industria automotriz hasta la manufacturera en general, los líderes discutieron cómo lidiar con los cambios que se avecinan y los obstáculos actuales que ralentizan su economía.

El sector automotriz, que representa el 10% del PIB alemán y emplea a más de 800,000 personas, está sintiendo una presión inmensa en dos frentes principales. Por un lado, la transición a vehículos eléctricos, esencial para cumplir con la normativa de la UE, que exige que solo se vendan autos eléctricos para 2035. Este cambio no solo tiene un coste de reconversión elevado, sino que genera preocupación por el impacto en el empleo y en la viabilidad a largo plazo de las plantas. Por otro lado, las tensiones comerciales con China —su mayor mercado— están agravando aún más las dificultades, afectando la demanda y debilitando su competitividad global.

El sector manufacturero en general tampoco lo tiene fácil. Enfrenta dos grandes problemas. El primero son los altos costes de energía derivados de la crisis energética y la dependencia del gas, que han incrementado los costes de producción y han disminuido los beneficios. En segundo lugar, está la caída en el consumo interno, ya que se proyecta una contracción económica del 0.2% para 2024, lo que ralentiza las ventas y afecta directamente la inversión en infraestructura.

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